La llegada de la Navidad nos ofrece una pausa en medio del camino, un espacio para respirar hondo y reconocer la luz que permanece aún después de las etapas más difíciles. Este fin de año nos invita a mirar lo vivido con honestidad y gratitud. El 2025 ha sido un tiempo que marcó profundamente la historia de nuestra Fundación.
La partida de nuestra fundadora, amiga y compañera Carmen Eugenia Gallego Cano abrió un capítulo de profundo dolor para toda la familia Vínculo. Su ausencia nos confrontó con la fragilidad de la vida y nos llevó a travesar silencios, reajustes y decisiones que jamás imaginamos. Sin embargo, también avivó la certeza del legado que ella sembró con tanta dedicación.
Hoy seguimos firmes en su visión: acompañar familias con amor, sembrar esperanza en los procesos de restauración y construir caminos de reconciliación. La vida y obra de Carmen Eugenia Gallego Cano continúa siendo el corazón que guía nuestra misión.
A quienes estuvieron a nuestro lado durante este año, consultantes, aliados, terapeutas, voluntarios y amigos, les expresamos nuestro más profundo agradecimiento. Su apoyo, cercanía y confianza sostuvieron nuestro caminar en un tiempo especialmente sensible para nuestra organización.
Miramos el año que viene con serenidad y propósito. Sabemos que habrá nuevos retos, pero también nuevas oportunidades para honrar y ampliar el sueño que Carmen Eugenia Gallego Cano levantó con tanta entrega. Seguiremos trabajando con responsabilidad, transparencia y un compromiso humano inquebrantable.
Que esta Navidad sea un espacio para recordar, abrazar lo vivido y abrir el corazón a la esperanza que renace. Que la luz de Cristo los fortalezca, les dé paz y los acompañe en cada paso.


